Existenz

David Cronenberg. Canadá. 2011.

Cartel película ExistenzExistenZ fue mi primera intrusión en el mundo Cronenberg hace ya bastantes años, y es la culpable de mi carnosa y visceral atracción hacia el resto de sus películas, anteriores y posteriores. Intentando transmitir un mensaje en todas sus historias, aunque a veces no sea obvio, al tío David le gusta jugar a mezclar lo humano con lo material, lo orgánico con lo metálico, lo rosa con lo gris. Y como ya le conocemos, cada vez que vemos uno de sus films sabemos que mejor no hacerlo con el estómago lleno. Apta para los fans de la carne.

Para muchos, Existenz no es de las mejores películas de Cronenberg, ya que algunas de sus antecesoras, como Videodrome (1983) o La mosca (1986), son mucho más fuertes, en todos los sentidos. Tras un bagaje de veinte películas a sus espaldas, el director canadiense, rey de bastos de la ciencia ficción, nos ha dejado claro su excéntrico estilo y su obsesión con las mutaciones en el cuerpo humano. Las películas de su primera etapa llenaron los años 70 y 80 de infecciones, contagios y trastornos, explorando la mente y el cuerpo humano desde la ciencia ficción más terrorífica. En su segunda etapa abre su trabajo a otros géneros, llegando a no reconocerle en películas como Una historia de violencia (2005) o Promesas del Este (2007).

ExistenZ tuvo la mala suerte de coincidir con el estreno, el mismo año, de otra película de, a priori, características semejantes y con un lanzamiento más sonoro. Todo el mundo conoce la trilogía de Matrix de los hermanos Wachowski, y todo el mundo sabe que se centra en la lucha del ser humano contra la invasión de las máquinas. En ExistenZ, la creadora de un videojuego de realidad virtual se ve inmersa de manera forzada en su propio invento, donde pondrá en juego su vida. Que levante la mano el que crea que estas dos películas se parecen. El hecho de que ambas jueguen con realidades virtuales, en las que el alter-cuerpo intenta «sobrevivir» en un mundo hostil mientras el verdadero cuerpo yace en un estado inconsciente, y es difícil distinguir qué es real y qué forma parte del juego, no hace de estas dos películas de culto copias.

Como digo, considero que Cronenberg y su especial estilo salieron perdiendo, y al lado de la estética futurista de Matrix, los objetos mutados del primero quedaron tachados de cutres, extendiéndose la crítica a un guión disparatado y enrevesado. Todo es cierto. Pero siendo así tiene su encanto. En el videojuego de ExistenZ las armas son biónicas y están hechas de acero y huesos y músculos humanos, y para conectarte al juego tienes que introducir una especie de cordón umbilical en tu espina dorsal a través de un agujero con una forma muy pero que muy parecida a un ano, con perdón, mencionada como biopuerto. ¿Repulsivo o sugerente?

escena de la película ExistenZ

En cuanto al reparto, la venerada creadora del videojuego, Allegra Geller, es interpretada por una fascinante Jennifer Jason Leigh, atractiva y motivadora en todas las escenas. Su compañero de carreras es Ted Pikul, un  inexperto en videojuegos que acompaña a Allegra en su aventura sin mucho criterio sobre su actuación en el videojuego, en el que el objetivo final es jugar para saber a qué estás jugando. En ExistenZ tú no juegas, sino que el videojuego te juega a ti.

escena de la película Existenz

Hablábamos de mensajes en las películas de David Cronenberg. En ésta está claro. El director muestra su preocupación y particular visión del impacto de la tecnología en el cuerpo humano, de los límites de la tan investigada y deseada realidad virtual. Esperamos no llegar a estos extremos.

PREMIOS:
1999 Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
1999 Festival de Berlín: Contribución artística sobresaliente (David Cronenberg)

TRAILER:

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